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LEYENDAS POPULARES
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LEYENDAS POPULARES

El SALTO DE LA MOZA.

Existe en Hornachos el Peñón llamado EL salto de la Moza, debe su nombre a una leyenda que cuenta como una joven cristiana se enamoró de un joven moro y  su padre al conocer la relación  buscó al novio de su hija, ésta al pensar que su padre quería matar a su enamorado corrió tras él para evitar una tragedia. En un azaroso camino encontró una humilde  mujer con su hijo que le pidió agua,  la joven cristiana, le ofreció unas naranjas como único alivo para la sed. Entonces le preguntó a la chica cual era el motivo de su desazón y angustia , contándole todo lo sucedido, la dulce mujer la tranquilizó asegurándole que  todo acabaría bien.

La joven cristiana continuó con su camino, hasta que vio a su padre con su amado sobre un peñón, temiéndose lo peor, corrió precipitada  hacia su novio, con tal mala fortuna que cayó precipitándose al vacío y cayendo al suelo como si de una suave y ligera pluma se tratara. El padre y el novio, al ver esta escena quedaron sorprendidos.

Según cuenta los mayores de la localidad, la mujer y el niño con los que la joven se encontró eran la Virgen y el Niño Jesús, que le ayudaron para que su historia de amor tuviera un final feliz.

HÉRCULES.

La leyenda atribuye  la fundación de Hornachos al mítico Hércules que en sus conquistas a las fragosas sierras de Hornachos, se alberga en una cueva o gruta,  en la Sierra de Pinos y conocida  en la actualidad como la Cueva de los Toros, por haber Hércules sacrificado en ella a la diosa Fornacia  los toros que tomó en la batalla librada  contra Gerión.

FUENTES.

Cuenta la leyenda que la Fuente de los Cristianos era el único lugar donde los cristianos podían recoger agua, lavar sus prendas y cuidar sus huertas, ya que el resto de las fuentes y pilares del pueblo estaban contaminadas por los moros.

Se dice también que en la Fuente de los Moros, en el hueco lateral derecho, hay un pasadizo por el que los moros bajaban desde el castillo hasta la fuente y contaminaban el agua para que los cristianos no pudieran usarla. De este modo lograron hacerse con el control de la fuente